Siete respuestas

28 11 2009

Conditown, viernes 27 de noviembre de 2009.-

Estimado Sr. Brockman: agradezco la oportunidad que me brinda para compartir con los lectores mis consideraciones en torno a temáticas tan importantes. Pero debo ser honesta en cuanto a lo que pienso: le ha copiado a Yoani Sánchez la “metodología”, y eso me decepcionó en cierto punto. Siempre he estado abierta a interactuar con mis conciudadanos, opositores y periodistas, y entiendo que acusarme a través de un blog, no es lo más justo para conmigo. De todas maneras, siento la obligación de dar respuesta a sus inquietudes, y siendo así, procedo en tal sentido.

Respuestas

Condolasa responde

Condolasa responde

1. Cuando me comprometí con la causa revolucionaria de traer a los condoleses libertad, igualdad y fraternidad, lo hice con el apoyo de mi pueblo, pero asumiendo la enorme responsabilidad de transitar por un camino difícil que exigía entrega total. Desde entonces, y que mi conciencia me lo reproche si no es así, no me he aferrado a cargos ni a honores, sino a mi deber elemental de convertir a Condolandia en un país con rostro más humano. ¿Qué causa injusta es ésta? ¿Acaso no sería una falta de mi parte, abandonar mi cargo cuando aún Condolandia no es totalmente libre, ni justa, ni humana?

A menudo, los enemigos de la libertad, descalifican a sus adversarios en todas las formas posibles y haciendo hasta lo inimaginable. El haberme tildado de dictadora, no sólo es una cobardía: ¡es también una calumnia! Y quiero que me lo diga Ud. Kent: ¿los dictadores responden preguntas? ¿Toleran ser apuntados con el dedo en busca de respuestas? ¿Responden a periodistas que escriben en blogs?

2. A la Insurrección Condocrática la inspiraron los valores más nobles y las experiencias e ideas de los más modestos y humildes. Pero, más aún, a la Insurrección Condocrática la guió la profunda convicción de que todos somos iguales, nacidos con dignidad y llamados a ser libres. No sólo no hemos renunciado a tales valores, sino que además, los hemos complementado con otros tan excelsos como la buena vecindad, la humildad, el patriotismo, la paciencia y la lealtad. Ese “plexo normativo”, único y propio de los condoleses, nos enorgullece y nos posibilita esperar con modestia la sociedad perfecta que nos hemos propuesto construir.

3. ¿Cómo enseñar a los condoleses y condolesas el valor del respeto, si su líder es quién no lo practica? No es mi deber juzgar la conducta de Hugo Chávez, Castro o Kim Jong-il, como tampoco lo es juzgar la de Cristina Fernández, Sarkozy o Barack Obama. Todos ellos, independientemente de su signo político, son mis pares, y en cuanto tales merecen mi respeto y toda mi consideración.

4. La manipulación mediática que existió tras ese discurso, es evidente, y me ha molestado un poco. En dicha oportunidad, textualmente referí: Desde aquí, desde el foro de la igualdad soberana y la paz, le respondo a la Sra. Khan con respeto y humildad, y le recomiendo JAMÁS PISAR CONDOLANDIA. En mi país, todo aquél que hace declaraciones contrarias a la honradez de su pueblo, inmediatamente es privado de su libertad, porque en Condolandia nadie injuria a nadie, ni se mancha el buen nombre, ni se acusa sin pruebas a ningún conciudadano. Como puede advertirse, pues, la recomendación de no pisar Condolandia no puede leerse como una amenaza, sino como un recordatorio de que en mi país los derechos humanos no sólo se respetan, sino que además se practican y se hacen cumplir.

5. Kent, discúlpeme, pero yo no dije eso. Cuando me referí a que el alimento de Anacondi eran los opositores, aclaré: me refiero a animales que tengo en mi casa y que buscan enfrentarla y oponérsele… ya sabe, ratones, pingüinos y esas cosas. Anacondi, pues, se sigue alimentando de “opositores”, es decir, de ratones, pingüinos y esas cosas…

6. El Muro de los Sueños jamás podría convertirse en una cortina de hierro, por la sencilla razón de que no dividirá ni excluirá. El Muro de los Sueños incluirá, porque rodeará a toda la isla y nos recordará día tras día, que nuestra única condena, es la condena a vivir juntos, fraternalmente y en condiciones de igualdad. No le pido que esté de acuerdo con esto. Tampoco se lo pido a los opositores. Pero si no me darán reconocimiento por ello, al menos pido que se llamen al silencio antes de orquestar una campaña infundada de desprestigio hacia mi persona.

7. Orwell es un escritor extraordinario, y lo demuestra una vez más al escribir tan exquisita reflexión. Le agradezco por compartir conmigo palabras tan sabias, y créame que he experimentado en carne propia los destrozos que un elefante puede provocar. De pequeña, un elefante destruyó los arrozales de mi padre, y desde entonces he comprendido vivencialmente que lo que el hombre construye, puede ser destruido por la naturaleza en apenas horas. Gracias por acercarnos tan hermoso párrafo a mí y a los lectores.

Kent: he trabajado duro por la libertad de mi pueblo, y teniendo siempre presente que toda la gloria del mundo es pasajera y apenas cabe en un grano de arroz. Ningún ideal ha muerto, y la Insurrección Condocrática permanece viva nutriéndose de las ideas y los sueños de los condoleses y las condolesas. Y dígame Kent: si podemos soñarlo, podemos hacerlo, ¿no?


Gracias estimados lectores.
Sinceramente,
Su Exma. Sra. Presidenta Condolasa Arroz




Siete preguntas por Kent Brockman

19 11 2009

Yoani Sánchez, la célebre blogger cubana que relata desde su tierra natal los avatares de su vida en la Cuba socialista (las comillas están remarcadas intencionalmente con negrita), escribió el día de ayer un post titulado Siete preguntas. A modo de prólogo, Yoani decía:

La diplomacia popular no necesita de memorándums o declaraciones de intención, se hace directamente entre los pueblos sin pasar por las cancillerías y los palacios de gobierno. Es esa que va acompañada de un abrazo, un apretón de manos o una larga charla en la sala de una casa. Sin aspirar a los flashazos o a los grandes titulares, las personas comunes han sacado al mundo de varios entuertos, han evitado quizás un sinnúmero de guerras y hasta puede que sean los responsables de ciertas alianzas y de algunos –escasos– momentos de paz.

Las palabras que seguían, introducían el conflicto entre Cuba y los Estados Unidos, y luego, eso: 7 (ó 14) preguntas. Para Fidel las primeras (perdón, para Raúl. La costumbre es escribir Fidel, porque estuvo algo así como 45 años en el poder, ¿no?) y para Obama las segundas. Inspirados, pues, en esta genial iniciativa, deseamos formularle 7 preguntas a su Exma. Sra. Condolasa Arroz que, con algo de suerte y algo de más suerte, suponemos que responderá.

Aquí, Sra. Arroz, su cuestionario.

Kent Brockman, con "Siete preguntas por Kent Brockman" (Foto: Kent Brockman)

Kent Brockman, con "Siete preguntas por Kent Brockman" (Foto: Kent Brockman)

1. La tratan de dictadora. Desaparecieron opositores, cientos se exiliaron y no se le conoce disidente alguno. Además, el país, la constitución y los tres poderes, se inspiran en su nombre. ¿Es posible no admitir que Ud. es, lisa y llanamente, una DICTADORA?

2. ¿Qué valores inspiraron la Insurrección Condocrática y qué valores permanecen aún en pie? ¿Acaso no ha renunciado a todos ellos?

3. Por su admiración a la Dra. Condoleezza Rice, todos supusieron que tenía una inclinación ideológica de “derecha”. Pero de ser así, ¿cómo explica su fluida relación con líderes como Kim Jong-il, Fidel Castro y Hugo Chávez? (además, claro, de su cercanía con líderes europeos y hasta el propio Obama).

4. En su reciente discurso ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, dedicó unas palabras a la Sra. Irene Khan (Secretaria General de Amnesty International), y muchos las han interpretado como una evidente amenaza. ¿Qué opina al respecto? ¿Fue una “condoamenaza“?

5. Dicen que su mascota es una anaconda de 12 mts. de largo llamada Anacondi. Ud. misma me dijo que se alimenta de opositores. ¿Qué ha estado comiendo últimamente Anacondi?

6. ¿”Muro de los Sueños“? ¿Así se llamará la nueva “cortina de hierro” que dividirá a los condoleses? ¿Será el “Muro de los Sueños” que pretende construir, el nuevo Muro de la Vergüenza del siglo XXI?

7. Por último Sra. Arroz: ¿qué piensa del siguiente párrafo? (está recogido del extraordinario ensayo al que le da nombre, Matar a un elefante, y acontece cuando George Orwell se desempeñaba como comisario imperial en Birmania):

En una ocasión, un elefante de los que se usaban para transporte de cargas sufrió un ataque de locura. A los destrozos provocados en un poblado rural, se le sumó la muerte de un nativo. Orwell fue llamado para restablecer el orden satisfaciendo el reclamo de la población que exigía la muerte del animal. Pero he aquí que cuando lo encontró, el elefante, ya sosegado, se mostraba tan pacífico como una vaca. No obstante, él se vio obligado a disparar para no quedar como un idiota frente a la multitud. Esa actitud lo hizo reflexionar: “fue en ese momento, allí de pie con el rifle en las manos, cuando por primera vez capté la vacuidad del dominio del hombre blanco en Oriente (…) en realidad no era más que una marioneta manejada por la voluntad de aquellos rostros aceitunados que tenía a mis espaldas. Comprendí entonces que cuando el hombre blanco se vuelve un tirano, es su propia libertad lo que destruye” (lo destacado es mío, es decir, de Kent Brockman).

*

Para el Diario del Montañés, escribió Kent Brockman.





Democracia vs. condocracia (tercera parte)

16 11 2009
Imagen de Lincoln pronunciando su famoso discurso

Imagen de Lincoln pronunciando su famoso discurso

En un extraor-dinario libro titulado ¿Qué es la democracia?, Giovanni Sartori distingue la libertad de como condición para la libertad para. Esta distinción, para los amantes de la democracia, debería tenerse siempre presente, dado que ser libre de un poder opresivo y absolutista, nos dará la posibilidad de ser libres para construir sociedades más justas, más iguales, menos pobres y menos opresivas. No quiero vivir en una condocracia, cuya única libertad de sea la libertad de obedecer. Y tampoco quiero vivir regida por la ley de la granja de los animales de Orwell, que llegó a dictaminar que todos son iguales, aunque algunos son más iguales que otros. Por el contrario, quiero ser parte de un país republicano, de una región más justa y libre, y de un mundo más democrático.

La democracia, como cualquier sistema político, es susceptible de ser mejorada, y de todos depende que así suceda. Pero la vida en democracia debería trascender fronteras, historias y pueblos, porque el hombre no conoce mejor remedio contra la tiranía que la democracia, o mecanismo más efectivo que el voto universal para acercarse al ideal de igualdad.

El 19 de noviembre de 1863, meses después de la Batalla de Gettysburg durante la Guerra Civil norteamericana, Abraham Lincoln pronunció un discurso en homenaje a los soldados fallecidos en la contienda. Ese día, el discurso principal no debía ser el del entonces Presidente, sino el que fue pronunciado por Everett, un académico y diplomático muy conocido en la época por su brillante oratoria. Lo cierto es que, después del discurso de Everett que duró cerca de dos horas, Lincoln habló tres minutos. Pero después de esos tres minutos, el Presidente descendió del estrado algo sorprendido: no había recibido aplausos. Entonces, uno de sus colaboradores le pidió que mirara al público, y pudo ver que todos estaban muy emocionados. Ese día, las palabras del presidente norteamericano se inmortalizaron en lo que hoy conocemos como el Discurso de Gettysburg, uno de los más famosos en la historia de la oratoria, y aquél que definió a la democracia como el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

En el siglo XXI, démosle plena vigencia a la definición de aquel gran Presidente de los estadounidenses, porque la democracia no asegura per se total libertad, justicia o igualdad, pero al menos, no nos quita la esperanza de poder alcanzarlas.




El “otro muro”, veinte años después

9 11 2009
El "Muro de los Sueños" anunciado por Condolasa

Condolasa anunció la construcción del "Muro de los Sueños"

Sres. Presidentes,
Sras. Presidentas,
Jefes de Estado,
Jefas de Estado,
Primeros Ministros,
Primeras Ministras,
Distinguidos diplomáticos,
Señores y señoras,
Condoleses y condolesas:

El 9 de noviembre de 1989, hace justo hoy veinte años atrás, caía en Berlín el símbolo más contundente de la Guerra Fría, ese enfrentamiento que partió al mundo en dos mitades irreconciliables durante más de cuarenta años. Por entonces, apenas era una niña, pero recuerdo con extraordinaria lucidez la emoción de mis padres que, al igual que yo, siempre han aborrecido los regímenes dictatoriales opresores de hombres e ideas. Ese día, para los amantes de la libertad, caía el muro que había dividido a Berlín y al mundo, que tantas vidas se había cobrado y que tantas otras había destruido.

Como seguramente muchos saben, el Muro de Berlín fue llamado el Muro de la Vergüenza, precisamente porque fue construido sobre los cimientos de la división, la guerra y la muerte. El muro marcó amargamente la historia de personas y pueblos, y se convirtió en el mejor ícono de un gobierno autoritario, despótico y sanguinario que dejó tras de sí destrucción y eso: vergüenza. ¡El muro dividió! ¡El muro excluyó! ¡El muro segregó! (Aplausos).

Hoy, veinte años después, pienso en la manera de rememorar simbólicamente los sentimientos de los berlineses divididos y humillados. Así, pues, y conversando con mis asesores, opositores políticos y ustedes, condoleses y condolesas, encontré que no existe mejor manera de honrar su sufrimiento que construyendo otro muro, pero esta vez, sobre los cimientos de la unidad, la paz y la vida. (Aplausos).

Desde hace algunos meses, habrán visto a felices obreros trabajando en la construcción de un muro que rodeará toda nuestra isla. El propósito de éste, es el de recordar que en un mundo en el que los muros existen en nuestra mente y nos dividen, podemos construir muros de concreto inclusivos, que nos contengan a todos como verdaderos hermanos en la solidaridad. El Muro de los Sueños, así lo llamaremos, nos recordará a todos los condoleses y condolesas que estamos condenados, en esta isla, a trabajar juntos por la paz y la prosperidad. (Aplausos).

Con el Muro de la Vergüenza, cayó la Cortina de Hierro, y la historia del mundo desde entonces, ha sido otra. Con el Muro de los Sueños, construyamos la Cortina de la Esperanza, para que a partir de ahora, la historia de Condolandia sea mejor de lo que ya es. ¡Muchas gracias! (Aplausos y vitoreos).

*

En estos momentos, líderes mundiales se citan en Berlín para comnmemorar la caída del Muro. Condolasa Arroz ha sido invitada, pero aún no ha confirmado su participación. Mientras tanto, ya se encuentran en la capital alemana Hillary Clinton, Nicolás Sarkozy, Gordon Brown, Dimitri Medvedev, Mijail Gorbachov, Lech Walesa, Fidel Castro y Kim Jong-il entre otros.

*

Para el Diario del Montañés, como enviado especial,
cubrió esta noticia Kent Brockman





Democracia vs. condocracia (segunda parte)

6 11 2009
Modelos de Naciones Unidas

Modelos de Naciones Unidas

 

Aun con diferencias y parti-cularidades, las historias de muchos pueblos han sido similares. Hemos izado banderas de revolución o rebelión para derrocar tiranías. Hemos derramado sangre para conquistar la paz (¡vaya paradoja!). Y en los períodos de paz, en los que después de tanta lucha logramos mejorar las condiciones de vida de la población, nos dedicamos a nuestros asuntos privados, renunciando a los espacios públicos que tanto nos habíamos empeñado en conseguir. Afortunadamente, y desde hace ya un tiempo, decidí no reivindicar como propia ese tipo de conducta que más temprano que tarde termina validando y legitimando nuevas formas de tiranía.

A lo largo de los años me he convencido de que reaccionar contra la opresión sólo cuando nuestros intereses particulares se ven amenazados, es un paliativo contra la falta de libertad, pero no nos hace libres, puesto que, de lo único que se trata, es de asegurar nuestros intereses privados. La libertad política sobre la que se estructura una sana democracia, por el contrario, exige un hacer continuo para resguardarla, porque es una libertad práctica, empírica, que requiere la participación de todos en la “arena pública” para que existan estructuras que limiten el poder de los que gobiernan. Es en esa “arena pública” donde pensando, haciendo y participando, nos aseguramos de que el poder no sea propiedad de ninguno, y de que ninguno lo ejerza con un uso ilimitado, absoluto, discrecional y arbitrario. En suma, quiero decir que a la sabia división de poderes de la República y a su accountability horizontal, es preciso sumar una accountability vertical, social (como sabiamente recalcó Guillermo O’Donnell), que controle a los poderes públicos a partir de espacios de libertad disponibles para la sociedad civil y a través de elecciones libres, competitivas, periódicas y no fraudulentas.

Además de vivir los comicios electorales como un día de verdadera celebración de la libertad (el principal valor que, entiendo, resguarda la democracia), he participado en algunos otros espacios públicos con muchísimo entusiasmo. Comencé a los 15 años formando parte de los Modelos de Naciones Unidas, a través de los cuales encontré un canal ideal para compatibilizar las necesidades de formación de los jóvenes para un mejor conocimiento de la realidad internacional, la búsqueda de valores que trasciendan los marcos nacionales, y la adaptación a sistemas de toma de decisión basados en el diálogo y el consenso, presupuestos fundamentales de las democracias republicanas. Los Modelos, además, despertaron en mí una vocación de compromiso con la “cosa pública”, y eso llevó a postularme, a los 17 años, como Concejal Estudiantil en representación del estudiantado de mi colegio.

Para que el lector se ubique, vivo en Villa María, una ciudad de la Provincia de Córdoba (Argentina). En esta ciudad, desde el año 2000, el Concejo Deliberante creó un Concejo Deliberante Estudiantil en el que participan, durante el período de un año, estudiantes de todas las escuelas secundarias de la ciudad, elegidos por el voto de sus compañeros. En 2003 resulté electa, de modo que tuve la oportunidad de impulsar, junto a otros estudiantes, diferentes proyectos para mejorar la calidad de vida de los jóvenes y niños de la ciudad. Así, llegamos a aprobar proyectos que cambiaron, en los boletos del transporte público de pasajeros, la frase “personas discapacitadas” por “personas con capacidades diferentes”; logramos que se pusieran bicicleteros en las escuelas secundarias y en distintos espacios públicos (incentivando el uso de transportes no contaminantes); convocamos a un concurso literario sobre las preocupaciones de la juventud y, entre tantas otras cosas, organizamos un “comicio electoral” para los niños de las escuelas primarias de la ciudad. Dado que los niños no tienen derecho a votar, pero aun así son beneficiarios –o víctimas, muchas veces– de las políticas públicas llevadas adelante por los gobernantes, la idea de estas elecciones fue la de generar un espacio de expresión para ellos. De este modo, celebrando un nuevo aniversario de la Declaración de los Derechos del Niño en noviembre de 2003, los alumnos de las escuelas primarias votaron por el principio más importante de la Declaración según su parecer. Ese día ganó el derecho a sentirse feliz, comprendido y aceptado, y esto es algo que, hasta el día de hoy, recuerda mi hermana menor, una de las “empadronadas” en aquellas “elecciones”.

Han pasado algunos años desde aquel 2003, pero seguí comprometida con la participación de los jóvenes en los espacios de libertad de nuestras democracias. Desde 2005, he participado voluntariamente de los Modelos de Naciones Unidas, y tengo el orgullo de haber transmitido a muchos adolescentes mi gran pasión por la libertad y los asuntos de política exterior. El año pasado fui elegida por mi Facultad para representar a mi Universidad –junto a tres estudiantes más–, ante el Parlamento Universitario Latinoamericano (PUL) organizado por un grupo de universidades latinoamericanas. Y debo decir que en todas las instancias en las que tuve que pensar, debatir y negociar sobre diferentes asuntos, me convencí más aún de que la democracia es la forma de gobierno que asegura que todos, y no una persona o un puñado de ellas, expresen sus ideas y participen en el proceso de toma de decisiones.

(continuará…)